Las pinturas a las que vamos a hacer referencia se encuentran en la Iglesia Parroquial de Medrano, concretamente en la parte norte de la iglesia; la cual esta ocupada por la Capilla dedicada a la Natividad. Dichas pinturas son de estilo barroco-rococó, relativas a la Virgen, se pueden apreciar en la bóveda y el muro norte de la capilla.
En los cuatro cascos de la bóveda, originados por los nervios de la crucería, en fondos de celaje en el que revolotea una serie de ángeles niños desnudos y cabezas, se representan cuatro ángeles mancebos, alados, flotando sobre espesas nubes, los cuales portan diversos objetos que los individualizan. En el disco de la clave central de la bóveda, hay un sol, sobre fondo azul.
En el muro norte, a cada lado del vano, se encuentran sendas figuras femeninas entre decoración de rocalla y cortinajes simulados, semejantes en su actitud, con movimientos hacia el lugar del altar.
El lienzo del Nacimiento, con la adoración de los pastores es obra barroca-rococó dentro del estilo de finales del siglo XVIII, que continúa el gusto de figuras dinámicas y perspectivas audaces.
Las figuras se caracterizan por su monumental volumen y movimiento, no sólo de los cuerpos en fuertes contrapostos, escorzos, etc., sino también por el de los plegados de la abultada y dilatada vestimenta, movimiento que se acentúa, además, por sus actitudes y gestos, sobre todo los del grupo de los pastores, los cuales dirigen la mirada hacia el Niño, el protagonista de la historia. Destaca también la monumentalidad de la Virgen, de belleza y elegantes gestos. El colorido es rico y con fuertes efectos de claroscuro.
En los frentes de los pilares de separación entre la capilla de la Natividad y la primera de la nave sur, hay pinturas de medallones rococós rodeados de corona de laurel y con decoración de rocalla por encima y debajo de ellos, sobre fondo azul. En los espejos se representan, en el pilar exento, sobre fondo azul, un busto de santo mártir, quizá San Vicente. En el frente de la pilastra del testero, en el campo del medallón, sobre cortinaje simulado, hay una vista de una ciudad ideal, amurallada y con numerosas torres. La primera pintura se caracteriza por el trazo suelto y el color azul y rojo, mientras en la ciudad ideal domina el dibujo y los tonos grisáceos, y el modelado con zonas de luz y de sombra.